¡Morir! Que largo sueño sin sueños
Ni sombras.
Pedro, quiero morir por lo que tu no mueres,
Por el puro ideal que ilumino tus ojos:
¡Libertad! Porque nunca se apague
tu alta lumbre
Me ofrezco toda entera.
¡Arriba corazón!
¡Arriba corazón!
¡Pedro mira tu amor a lo que me ha llevado!
Me querrás, muerta, tanto.
Que no podrás vivir.
Y ahora ya no te quiero,
Porque soy una sombra.
Porque soy una sombra.
Escena VIII
Mariana Pineda (1925)
De Federico Garcia Lorca (1898-1936)
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