miércoles, 7 de junio de 2017

Lo perdiste.

Cómo una puede cagarse en un amor así? En un amor que te costo conseguir, en un amor que no te sacaba los ojos de encima, en uno que no te veía solo por el físico, en uno que te quería hasta con tus defectos y los mambos que traías a cuestas? En uno que te miraba y sonreía, en uno que no te sacaba las manos de encima, en un amor que te cuido como si fueras su propia familia? A uno que le brillaban los ojos y te los hacia brillar a vos, que te hacia creer y soñar en grande, a dúo. En donde se proyectaron mil locuras, compartieron tal cantidad de besos y caricias que perdierdian la cuenta a la hora de encontrarse?
 Como no esperas que se manijero el cuando vos le estuviste en falta? Cuando le te dio todo y, créeme, vos sabes muy bien que le costó. Se entregó, entero, a tus manos. Y vos que hiciste? Por dos minutos pusiste todo lo que te dio en una mano y seguiste jugando con la otra. Se desbordó, un corazón es mas grande que la palma de una mano. Hasta cuenta sostenerlo con las dos manos. Cuando alguien te lo regala, con mucho miedo pero toda la ciega confianza de que vos lo vas a agarrar y te lo vas a poner en el pecho, a la vez que vos te arrancas el tuyo y se lo sedes a él para que no se quede vacío. El pecho si es un lugar enorme dónde no sólo caben dos corazones, sino muchos. A veces la felicidad no está en la abundancia, sino en entregarse al otro cuando el otro también se entrega a vos.
Con miedo, siempre con miedo.
Pero siempre con amor ciego que se sacrifica porque al final terminaste significando más para él que para vos misma.

VIDA

A veces entro como en un coma en vida, como una máquina duermo, me despierto, comienzo los días, termino las noches, estoy con mi familia, salgo con amigas, le sonrió a algún desconocido en la calle, veo películas y cuando desenfoco la vista sueño despierta. Se cuando despierto porque siempre me surge la urgencia de los dedos, la lengua me pesa, la garganta se me en nada y casi por instinto se me abren los ojos, sin querer cerrarse, para ver todo. 
Todo. 
Observar todo lo que me rodea, cada detalle, del mundo invisible que ignoramos porque nos enseñan a no verlo. Esas cosas sensibles que se perciben si uno se detiene.  
Que dificil es detenerse.  
No enseñan que la vida se esfuma entre nuestros dedos, pero no a cerrarlos un poco para sentirla. 
  
Los diferentes contrastes del cemento, la sinfonía del ruido de la calle que de mezcla con las voces de toda esta gente que tiene algo que contar, algo que desahogarse, algo por lo que reír o por lo que llorar, una guerra, el deseo de la victoria, laberintos de sueños ansiados, esa voluntades de hierro que acallan con el manto de la indiferencia por miedo a errar o ser juzgados por los juicios impartidos categóricamente por el conjunto de las sociedades, por la cadena del tiempo.  
  
Ella se esfuma y con ella nuestra oportunidad de vivirla. 
La vida.

No lo entiendo.



Escribir me ayuda para expresar la manera que no comprendo el mundo, no se quien fue quien dijo que escribiendo lo entendía, yo simplemente no lo hago y es la impotencia a las cosas injustas la que me empuja a escribir. Ese nudo en la la garganta, ese caos en mi mente, a veces me hace apretar los dientes y otras mirar a la nada casi sin vida. No medito en cómo me gustaría que fueran las cosas, sino como son así de simples y complicadas que contemplo o se me prestan. En la realidad ne cuesta callarme y eso me trae problemas inclusive conmigo misma, porque al final de nada sirve. Siempre alguien contesta peor, o se pone a llorar, o tan solo te hacen la cruz y dejan de hablarte. Me cuesta ser indiferente cuando alguien que me importa hace cosas así, incoherentes e injustas. Nadie termina bien. Ni yo misma. Y por eso escribo. Me desahogo, sin llegar a una respuesta. Nunca. Como ahora. Pero escribo sobre ello y, ni para bien o para mal, me saco un peso de encima, o por lo menos lo anestesio un poco. Por un rato. Creo.

TODOS QUEREMOS LIBERTAD, PERO NADIE SABE QUE ES.

Cuando sos feliz, sos libre.